Encontrar la temperatura ideal de la calefacción es clave para combinar confort y ahorro durante los meses más fríos. En Vibendo te ofrecemos una guía completa para regular el termostato de manera inteligente, manteniendo el hogar cálido sin generar un consumo excesivo de energía.
Durante el día, la temperatura recomendada se sitúa entre 19 y 21 grados. Este rango es suficiente para mantener un ambiente confortable en la mayoría de las viviendas, permitiendo realizar las actividades cotidianas sin sensación de frío. Subir el termostato más allá de estos valores rara vez aporta un confort extra y sí aumenta el gasto energético. De hecho, cada grado adicional puede incrementar el consumo entre un 6 y un 7%, lo que se traduce en un incremento notable en la factura de calefacción.
Durante la noche, bajar la temperatura es fundamental para ahorrar sin perder confort. Dormir en un entorno más fresco, entre 15 y 17 grados, es suficiente gracias a la protección que ofrecen los edredones, mantas y pijamas de invierno. Esta práctica no solo reduce el gasto energético durante varias horas, sino que también mejora la calidad del sueño y favorece un descanso más reparador.
La distribución del calor por estancias es otro factor decisivo. Las zonas comunes, como el salón o el comedor, requieren un mayor nivel de calefacción debido al tiempo que se pasa en ellas y al nivel de actividad. Por el contrario, dormitorios, pasillos y áreas de paso pueden mantenerse a temperaturas más bajas sin afectar el confort general. Ajustar la calefacción por zonas permite un ahorro adicional y evita calentar espacios innecesariamente.
Programar la calefacción con horarios adaptados a la rutina diaria es otro truco eficaz. Encenderla de forma gradual antes de llegar a casa o apagarla automáticamente durante las horas en que nadie está en el hogar evita picos de consumo y maximiza la eficiencia del sistema. Los termostatos programables son especialmente útiles para automatizar este proceso y garantizar un uso responsable de la energía.
Por último, mejorar el aislamiento del hogar potencia todos estos ahorros. Ventanas y puertas bien selladas, cortinas gruesas y un buen aislamiento de suelos y paredes ayudan a conservar el calor durante más tiempo, reduciendo la necesidad de mantener la calefacción encendida constantemente.
Con estos consejos es posible ahorrar en calefacción sin pasar frío, manteniendo un hogar cálido, confortable y eficiente durante todo el invierno. La clave está en planificar, ajustar la temperatura por estancias y combinar hábitos inteligentes con un buen aislamiento.
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